8 requisitos técnicos que deciden si tu plataforma cobra o devuelve las bonificaciones




eLearning Apto para <a class="glossaryLink" aria-describedby="tt" data-cmtooltip="<div class=glossaryItemTitle>FUNDAE</div><div class=glossaryItemBody>La Fundación Estatal para la Formación en el Empleo, es una entidad que opera en España con el objetivo de fomentar la formación continua de los trabajadores y contribuir al crecimiento y la competitividad de las empresas.</div>" href="https://www.softmetry.com/glossary/fundae/" data-gt-translate-attributes='[{"attribute":"data-cmtooltip", "format":"html"}]' tabindex='0' role='link'>FUNDAE</a>

Guía técnica · FUNDAE

eLearning Apto para FUNDAE

La teleformación ya concentra dos de cada tres horas bonificadas en España. Pero una sola no conformidad técnica puede invalidar una bonificación entera. Esta es la lista que mira un órgano de control —y lo que tu plataforma tiene que demostrar en cada punto.

Equipo Softmetry

Lectura 7 min

Cumplimiento normativo

Cuando una empresa decide formar a su plantilla con cargo a su crédito de FUNDAE, hay un protagonista silencioso del que depende casi todo: la plataforma. No el temario, no el formador, no el diseño de las diapositivas. La plataforma. Porque es ahí donde queda —o no queda— constancia de que la formación ocurrió de verdad.

FUNDAE lo plantea sin rodeos: colgar unos contenidos para que el alumno los descargue no es teleformación. Lo que la normativa exige es un entorno que demuestre interacción, seguimiento y evaluación, y que pueda probarlo ante una inspección que puede llegar meses después de terminar el curso. Si tu plataforma no genera esa evidencia de forma automática, la bonificación se tambalea por muy bueno que fuera el curso.

Y ese es justo el punto débil de la mayoría de las herramientas generalistas: sirven para enseñar, pero no para acreditar. La diferencia entre ambas cosas se mide en dinero.

El marcoQué considera FUNDAE una «plataforma de teleformación»

El concepto no es de cosecha propia: viene fijado por el Real Decreto 694/2017, que desarrolla la Ley 30/2015. La norma define este entorno como un espacio virtual de aprendizaje sistemático que permite la interacción y el seguimiento entre alumnos, tutores y recursos situados en lugares distintos, y que garantiza tanto la gestión de los contenidos como la evaluación de todo el proceso.

La mera puesta a disposición de contenidos no basta. Si no se puede demostrar la interacción y el seguimiento, no hay teleformación bonificable.

Traducido a la práctica: una carpeta de PDFs en la nube o un repositorio de vídeos no cumple, aunque sea estupendo pedagógicamente. Lo que valida la bonificación es la traza —el rastro verificable de que el alumno entró, avanzó, interactuó, se evaluó y un tutor hizo su trabajo—. A continuación, los ocho frentes donde se gana o se pierde esa traza.


01

Interactividad real entre alumnos y tutores

No vale con que el contenido sea «interactivo». FUNDAE exige que el propio flujo de la plataforma facilite la comunicación entre participantes y tutores: mensajería, videoconferencia, foros y un calendario o tablón de avisos. Lo decisivo no es solo tenerlas, sino que cada uso genere un registro que acredite la labor tutorial.

Sin registros, no hay acción tutorial demostrable

02

Disponibilidad 24/7 y acceso simultáneo

La plataforma debe estar accesible las 24 horas, los 7 días de la semana, durante todo el curso, y soportar que todos los alumnos entren a la vez sin caídas ni cuellos de botella. El ancho de banda y la estabilidad dejan de ser un detalle técnico para convertirse en un requisito normativo.

Estabilidad bajo carga, no «cuando va bien»

03

Acceso individual e identificado

Cada participante necesita su propio usuario y contraseña. Nada de cuentas genéricas o compartidas: la inspección tiene que poder atribuir cada minuto de actividad a una persona concreta. El acceso anónimo o colectivo es una vía rápida a la no conformidad.

Una identidad por alumno, sin excepciones

04

Trazabilidad y registros de aprovechamiento

Aquí es donde se juega de verdad la bonificación. FUNDAE pide un seguimiento individualizado, detallado y verificable del avance de cada alumno: tiempos de conexión, progreso por módulo, fechas de acceso. Y todo ello listo para exportar ante una auditoría sin reconstruirlo a mano.

Si tu plataforma no registra estos datos de forma automática y consultable, estás guardando dinero público sin recibo.

El área que más bonificaciones tumba

05

Estructura del curso y evaluación correcta

El curso debe estar organizado en unidades, módulos o temas, y la autoevaluación tiene que respetar una regla clara: el alumno solo accede a las pruebas después de haber consultado los contenidos que las originan. Tests, cuestionarios y exámenes con corrección registrada cierran el círculo del aprendizaje verificable.

Primero el contenido, luego la prueba

06

Accesibilidad para todas las personas

La plataforma y sus contenidos deben ser usables por personas con discapacidad, con un nivel mínimo de accesibilidad AA según las pautas WCAG 2.1. La usabilidad —que cualquiera pueda navegar de forma intuitiva— deja de ser un «extra» para convertirse en condición.

WCAG 2.1 AA como suelo, no como techo

07

Acceso para los órganos de control

La plataforma tiene que ofrecer un usuario específico, con privilegios de consulta, para que la inspección verifique la actividad de alumnos y tutores, los registros de trazabilidad y comunicación, y la propia accesibilidad. Un único acceso de inspección por acción formativa, preparado de antemano.

La puerta del inspector, siempre lista

08

Seguridad: copias de respaldo y protección de datos

Copias de seguridad con la periodicidad suficiente para recuperar la totalidad de los datos ante un fallo del sistema, y cumplimiento estricto de la normativa de protección de datos (Ley Orgánica 3/2018). Perder los registros no es solo un problema técnico: es perder la prueba que sostiene la bonificación.

Si se pierde el dato, se pierde la prueba


El coste realLo que cuesta una sola no conformidad

Conviene entenderlo bien: estos ocho puntos no se puntúan «de media». No funciona como un examen donde apruebas con un 5. Una sola no conformidad —un acceso compartido, unos registros que no se exportan, un usuario de inspección que no existe— puede invalidar la bonificación de toda la acción formativa.

Para un centro de formación, eso se traduce en algo más doloroso que una sanción: significa que un director de RR. HH. te marca como proveedor de riesgo y te coloca en la última opción de su lista. Para una empresa, significa renunciar a un crédito que sale de sus propias aportaciones a la Seguridad Social. En ambos casos, es regalar presupuesto que ya era tuyo.

Por qué importa ahora
+340.000
empresas en España ya forman a su plantilla con cargo a FUNDAE.
2/3
de las horas bonificadas se imparten ya en modalidad de teleformación.
1×
una única no conformidad técnica basta para tumbar la bonificación entera.

El primer pasoSaber exactamente en qué punto estás

Antes de cambiar nada, conviene tener un diagnóstico fiable. Una auditoría independiente de tu plataforma de e-learning contrasta tu entorno contra la normativa —más de 60 puntos de control— y te entrega un informe con las no conformidades y cómo subsanarlas, antes de que las encuentre una inspección.

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El enfoque SoftmetryQue la plataforma deje de ser el riesgo

En Softmetry no «vendemos software» ni montamos «otra academia online». Configuramos tu entorno de e-learning respondiendo, punto por punto, a los requisitos que hemos repasado: foros y mensajería con registro de uso, evaluación con corrección automática, informes de aprovechamiento listos para descargar, aula virtual para sesiones en directo, accesibilidad y copias de seguridad incluidas de serie.

Y porque el cumplimiento no está reñido con la experiencia, ese mismo entorno admite SCORM, vídeos interactivos, ebooks, mentorías, infografías y descargables, con inteligencia artificial aplicada a las alertas y la dinamización para elevar los ratios de finalización. Si además vendes formación, integramos pasarela de pago, membresías y bundles para que olvides las transferencias manuales.

Aseguramos tu tecnología; garantizamos tus bonificaciones. La plataforma es el vehículo: la tranquilidad de no perder ni un cliente ni un euro de presupuesto es el beneficio real.

Y lo hacemos con un proceso que no deja nada al azar:

  1. Rellena el formulario

    Nos cuentas tu punto de partida: volumen de alumnos, tipo de cursos y necesidades concretas.

  2. Sesión de valoración

    En menos de 30 minutos analizamos tu caso y te entregamos un presupuesto personalizado y un calendario claro.

  3. Formalizamos el acuerdo

    Firmamos un contrato de desarrollo y consultoría donde garantizamos por escrito el cumplimiento de los requisitos.

  4. Tu plataforma, lista para lanzar

    Entrega llave en mano, 100% testeada. Si quieres, gestionamos también tu alta como entidad organizadora y la tramitación de las bonificaciones.

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Nota: este artículo es informativo y resume los requisitos técnicos generales que FUNDAE exige a las plataformas de teleformación según la normativa vigente (RD 694/2017 y disposiciones relacionadas). No sustituye al asesoramiento normativo específico de cada acción formativa. Los órganos de control disponen de cierta autonomía al evaluar el cumplimiento.

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